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¿Dónde está Dios?

Solemnidad de la Santísima Trinidad – Ciclo B


“El hombre, cuando deja de creer en Dios, no es que no cree en nada, es que se lo cree todo”. Esta afirmación del ingenioso escritor y periodista inglés G.K. Chesterton (1874-1936) nos sirve para describir la realidad a la que asistimos en nuestra sociedad contemporánea, que, por otro lado, no difiere mucho de la realidad universal del ser humano: el hombre y la mujer de hoy -y de siempre- cuando afirma no creer en Dios lo que en realidad vive es la creencia en otras realidades: dinero, poder, placer, ideologías, astros, cartas… En lugar de confiar en el único Dios verdadero que le ama y guía, pone su esperanza y confianza en otros dioses que no le pueden salvar, es más, le esclavizan. Y para esconder su fracaso suele preguntarle al creyente: “¿Dónde está Dios?”. En el fondo son buscadores de sentido, necesitan encontrar a Dios, pero la soberbia de no reconocerse criatura les impide descubrirlo… a su lado.


Hoy, solemnidad de la Santísima Trinidad, los cristianos celebramos “la fiesta de Dios”. Padre, Hijo y Espíritu Santo, un sólo Dios en tres personas: un Dios creador, redentor y santificador; fuente, río y agua viva; el que ama, el amado y el amor… La Trinidad es un Dios cercano que viene y sale al encuentro del ser humano, un Dios que sale de sí mismo, que ama a los hombres y mujeres y se comunica y dialoga con ellos. Cierto es que estas realidades pueden resultar extrañas al mundo de hoy, pero... 


Y es que el misterio de Dios es ininteligible al hombre que, desenganchado de su vida, se asienta fríamente en el campo intelectual. Por eso los que han descubierto a Dios, los que lo han encontrado y saben dónde está, nunca echarán balones fuera ni nos darán respuestas vacías; al contrario, son muy concretos. Dios está -nos dicen- en el que ama y en el que sufre; está en el que entrega su vida por el hermano y en el que clama justicia o sufre hambre, soledad o esclavitud; está en el mundo del trabajo y en las maravillas de la creación; está en quien desarrolla sus capacidades intelectuales o físicas y en quien experimenta carencias o limitaciones; está en el deportista que se esfuerza por llegar a la meta y en el que asume la derrota; está en el que desborda salud y en el enfermo terminal; está en la vida ordinaria, para ser compañero… y en el sagrario, “para que le contemplemos en el silencio de la oración”.


Por cierto, hoy la Iglesia celebra la Jornada Pro-Orantibus: se nos invita a orar por los religiosos y religiosas de Vida Contemplativa. El lema para este año es muy sugerente: “Contemplando tu rostro, aprendemos a decir: ¡Hágase tu voluntad!”.


En definitiva, ¿quién es Dios y dónde está?... Repasa tu vida y le descubrirás actuando, como Israel le descubrió en su propia historia, como tantos y tantos creyentes de todos los siglos le encontraron en su misma vida cotidiana… porque Dios es “Amor en acción”, Dios está en el día a día que convierte tu historia en Historia de Salvación. Porque, como decía Gloria Fuertes en uno de sus poemas, “…cuando preguntas ¿dónde está?, está ahí mismo, en tu pregunta y en tu demanda, porque está en el sol y en la garrapata, está… debajo mismo de tu corbata”.

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