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Limpios de corazón

La suciedad no afecta solo a lo corporal, sino también a lo espiritual. «Bienaventurados los limpios de corazón».


 

GUIÓN PARA EL DIÁLOGO


Solo los simples ven a Dios. ¿Me resulta difícil ver a Dios por mi falta de humildad, por mi pretensión de comprenderlo todo? ¿Tienes una mirada crítica, negativa, poco luminosa que te impide reconocer a tu alrededor la huella de Dios?


Hay personas religiosas que viven su religión de cara a la galería, buscando sólo aparentar. ¿Qué hipocresías se dan en tu vida? Descubre alguna actuación concreta (limosna, servicios, o­ración, sacrificios) en la que actúes para que te vean, en que te molesta cuando no se te reconoce, en la que actúas de distinta manera cuando te miran que cuando no te miran.


¿Cómo es tu castidad? ¿Son puros también tus pensamientos? ¿Te atreves a acercarte a la Eucaristía después de una caída grave sin purificar antes tu corazón? ¿Tienes una secreta envidia de los que se permiten una vida sin ningún control? ¿Te gusta curiosear, juzgar y condenar a los que llevan una vida de lujuria? ¿Dudas fácilmente de las intenciones de los demás? ¿Les espías?


¿Es tu vida consecuente con la religiosidad de la que haces gala? ¿Eres un testimonio o un antitestimonio para los miembros de tu familia, para tus vecinos, para tus compañeros de trabajo?

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