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Alzando la mirada con el Papa León XIV: La Pastoral Universitaria de Murcia teje redes de fe y cultura en Madrid

El pasado fin de semana, una delegación de cerca de treinta miembros de la Pastoral Universitaria de la Diócesis de Cartagena, integrada por estudiantes y profesores de la UMU, la UPCT y la UCAM, peregrinó a Madrid para responder a la histórica convocatoria del Papa León XIV. Lo que comenzó como un viaje interuniversitario se transformó rápidamente en una experiencia profunda de Iglesia y fraternidad, alojándose inicialmente en el Campus Monte del Pilar de MAPFRE.  


La jornada central comenzó con la multitudinaria Santa Misa de la solemnidad del Corpus Christi en la plaza de Cibeles, una celebración que congregó a 1.200.000 fieles y en la que el Santo Padre recordó la cercanía de una Iglesia que camina al encuentro de su pueblo. A pesar de los cambios de planes obligados por la afluencia, el grupo vivió el momento como una invitación providencial a "alzar la mirada" ante las dificultades.


Por la tarde, el Movistar Arena acogió a 15.000 personas en el encuentro "Tejer redes con el mundo de la cultura, el arte, la economía y el deporte". En un formato dinámico que ensalzó la Belleza, la Bondad y la Verdad, se sucedieron valientes testimonios de figuras de la sociedad civil como Antonio Banderas, la deportista Carolina Marín o la nadadora Teresa Perales. El Papa León XIV clausuró el acto con un firme mensaje que invitaba a la Iglesia a dialogar con el mundo contemporáneo desde la certeza humilde de que Cristo ilumina lo verdaderamente humano.


A continuación, compartimos los intensos y reveladores testimonios de profesores y alumnos de nuestra Pastoral, quienes expresan cómo este encuentro ha marcado sus corazones y su misión en el campus. (Desplegar para leer).


Testimonios


P. Pedro García Casas, Delegado de Pastoral Universitaria - «Fue una experiencia de Iglesia»

El pasado sábado, la Pastoral Universitaria de la Diócesis de Cartagena se puso en camino hacia Madrid, respondiendo a la invitación del Papa León XIV para participar en los encuentros organizados con motivo de su visita a España. El fruto ya comenzaba a verse antes de llegar: cerca de treinta miembros de las tres universidades de la Región de Murcia —UMU, UPCT y UCAM— caminando juntos como una sola familia de fe.


Llegamos en torno a la medianoche al lugar que la organización nos había adjudicado: el Campus Monte del Pilar, de MAPFRE. En medio de la sierra, rodeados de una gran pinada, todo nos sorprendió gratamente. No era simplemente un alojamiento; era casi un pequeño oasis preparado por la Providencia para descansar, convivir y disponernos interiormente a lo que íbamos a vivir.


A las 05:30 de la mañana comenzamos el día con un desayuno nutritivo, abundante y sustancioso, de esos que parecen decirte: “hoy vas a necesitar fuerzas”. Y así fue. A las 6:30 nos esperaba el autobús para llevarnos hasta Cibeles, donde el Papa presidiría la Santa Misa en la solemnidad del Corpus Christi. La celebración comenzó a las 10:10 y congregó, según la Santa Sede, a un millón doscientos mil fieles.


Nos fue imposible llegar a la zona que teníamos asignada, porque el espacio se había desbordado por la inmensa afluencia de personas. Sin embargo, lo que podía haberse vivido como contratiempo terminó siendo un regalo. La Providencia nos colocó en un parque, bajo la sombra de unos grandes árboles, con el aire acariciando nuestras mejillas en una mañana de mucho calor. Desde allí, con una cierta perspectiva, pudimos contemplar algo grande: la Iglesia viva, reunida en torno a Cristo, cabeza de su Cuerpo, vibrante de fe, esperanza y caridad.


Fue una invitación a hacer precisamente lo que tantas veces necesitamos: alzar la mirada. No quedarnos atrapados en la incomodidad, en el cansancio o en lo que no salió como esperábamos, sino descubrir que Dios también habla en los cambios de plan. Allí, bajo aquella pinada improvisada, celebramos con toda la Iglesia que Cristo Eucaristía no se queda encerrado en el templo, sino que sale al encuentro de su pueblo, camina por nuestras calles, visita nuestros barrios y toca los rincones concretos de nuestra historia. El Papa recordó en su homilía que Jesús es el Dios cercano, consuelo de los débiles, luz para las familias, esperanza para los enfermos y paz para quienes sufren.


Terminada la celebración, llenos de alegría y fraternidad, fuimos a comer y a prepararnos para el encuentro de la tarde en el Movistar Arena. A las 17:00 comenzaron diversas actuaciones artísticas y testimonios que, sin necesidad de grandes teorías, nos elevaron hacia los trascendentales: la Belleza, la Bondad y la Verdad. Allí se percibía una intuición profundamente cristiana: cuando el arte, la educación, la empresa, el trabajo y el deporte se ordenan al bien de la persona, se convierten en caminos de humanización.


Hacia las 18:00 llegó el Papa León XIV. El Movistar Arena, con unas 15.000 personas presentes, acogió el encuentro “Tejer redes con el mundo de la cultura, el arte, la economía y el deporte”. Tras la bienvenida del cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, se sucedieron las intervenciones de Antonio Banderas; José María Coello de Portugal, vicerrector de la Universidad Complutense; Antonio Garamendi, presidente de la CEOE; Unai Sordo, secretario general de Comisiones Obreras; Ángela López de Miguel, presidenta de CEPYME; y las deportistas Carolina Marín y Teresa Perales. Los testimonios estuvieron intercalados con la fuerza artística de Sara Baras.


Antonio Banderas abrió el acto con una reflexión hermosa y valiente sobre la relación entre la Iglesia y el arte. Recordó que Jesucristo ha sido una de las grandes fuentes de inspiración de la historia artística de la humanidad, y evocó también sus recuerdos de la Semana Santa de Málaga, donde arte, fe, raíces y devoción se encuentran en la calle. Incluso citó a san Agustín, recordando que no basta con lamentarse de los tiempos: hay que ser mejores para que los tiempos sean mejores.


Después, el mundo universitario estuvo representado por José María Coello de Portugal, que subrayó la educación como un instrumento insustituible de justicia social y de servicio a la sociedad. Fue una palabra especialmente significativa para quienes veníamos desde la Pastoral Universitaria: la universidad no puede reducirse a una fábrica de títulos ni a una estación de paso hacia el mercado laboral. La universidad está llamada a formar personas libres, con capacidad de búsqueda, sentido de la verdad, espíritu de servicio y responsabilidad ante el bien común.


También tuvieron su lugar la empresa, el trabajo y el deporte. Se habló de poner a la persona en el centro, de no resignarse a una sociedad fragmentada y de vivir el progreso tecnológico con una mirada verdaderamente humana. Desde el deporte, Carolina Marín y Teresa Perales recordaron que competir no significa olvidar la dignidad del otro, y que la verdadera victoria no consiste en parecer invencibles, sino en aprender a levantarse con humildad, con ayuda de los demás y con gratitud.


Finalmente, el Papa tomó la palabra. Su mensaje fue claro: la Iglesia desea permanecer en diálogo con el mundo contemporáneo, no desde el complejo ni desde la superioridad, sino desde la certeza humilde de que Cristo ilumina lo verdaderamente humano. León XIV preguntó qué herencia estamos dejando al futuro y qué tipo de comunidad estamos construyendo. Nos recordó que el deseo de bien, de belleza y de verdad está inscrito en el corazón humano, y que la Iglesia, experta en humanidad, no puede desentenderse de nada que afecte a la persona.


Para nosotros, como Pastoral Universitaria de Murcia, el viaje fue mucho más que una excursión o un acto multitudinario. Fue una experiencia de Iglesia. Una pequeña peregrinación donde aprendimos que la fe une lo que tantas veces el mundo separa: universidades distintas, sensibilidades diversas, historias personales diferentes, pero un mismo Señor, una misma Eucaristía y una misma misión.


Volvimos a Murcia cansados, pero con el alma despierta. Volvimos con la convicción de que la Pastoral Universitaria no es un adorno dentro de la vida académica, sino una presencia necesaria. Allí donde los jóvenes estudian, preguntan, dudan, sueñan, sufren y buscan su lugar en el mundo, la Iglesia tiene que estar. No para imponer, sino para acompañar. No para ocupar espacios, sino para encender corazones. No para hablar de lejos, sino para caminar cerca, ayudando a alzar la mirada, a tejer redes con hilos de amor.

Rafael Melendreras, UCAM - «Doy gracias a Dios por haber podido vivir este encuentro junto a miembros de la Pastoral»

“Un encuentro que es Luz”. Sin duda alguna es el corazón quien nos impulsa a acudir a la llamada del Papa.


Un corazón sediento verdaderamente de su presencia, su palabra y su calor. En busca de soluciones a los problemas que nos acucian diariamente, tanto en lo profesional como en lo personal.


¡Y qué grande ha estado nuestro Pastor!


Entregándonos las claves para redirigir el rumbo de una sociedad acechada por peligros que amenazan lo fundamental, la dignidad de la persona humana, su desarrollo integral y su libertad. Arrojando la Luz y el Amor de Cristo en nuestro camino.


El Papa nos ha invitado a las Universidades, a las Empresas y al mundo de la Cultura, a Tejer Redes con hilos de Amor. A cambiar el enfoque y empezar a construir juntos y desinteresadamente el futuro con un diálogo auténtico, desde la escucha y el respeto, apartando intereses partidistas, sin ningún tipo de discriminación. 


Doy gracias a Dios por haber podido vivir este encuentro junto a miembros de la Pastoral Universitaria de Murcia. Compartir la fe es un inmenso regalo.

María Dolores Galera, UPCT - «Nos hemos enriquecido compartiendo muchas vivencias, conversaciones, alegría y risas...»

Ha sido un auténtico regalo, una experiencia extraordinaria y compartida con la familia de la Pastoral Universitaria, difícil de describir con palabras, es de esas experiencias que nos llegan profundamente al corazón y nos marcan para toda la vida. Nos hemos enriquecido compartiendo muchas vivencias, conversaciones, alegría y risas, cansancio, oración, emoción, mucha emoción, incluso hemos llorado juntos escuchando las palabras y el mensaje del Santo Padre y algunos de los testimonios expresados en el encuentro con la sociedad civil.


Ahora nos queda continuar cada uno con nuestra realidad y nuestro camino, pero unidos en la oración para que esta visita dé abundantes frutos para la Pastoral Universitaria y toda la Iglesia y nos ayude verdaderamente a estar a la altura de lo que Dios quiere de nosotros teniendo siempre presente el lema de este encuentro: “Alzad la mirada”.

Ana Millán, UMU - «continúo gestionando cada uno de los instantes vividos»

Si tengo que expresar en pocas palabras lo que ha supuesto para mí el encuentro con el Santo Padre, podría hablar de emociones profundas y reveladoras, como el amor, el sentimiento de comunidad, empatía, gratitud, la alegría por estar allí y formar parte de algo tan maravilloso, pero no quiero centrarme en eso, sino en el mensaje, o mejor, en los mensajes. En todos y cada una de las palabras y gestos que ha dicho y ha hecho, que nos recuerdan de forma valiente, rica, clara, rotunda y sin miedo alguno cuál es nuestra doctrina, y qué significa ser católica en el siglo XXI. Sólo añadiré que, personalmente, continúo gestionando cada uno de los instantes vividos.

Miguel Fernández Vivas, UMU - «Me sentí muy, muy pequeño, rodeado de tanta bondad»

Hay momentos en la vida que no pueden ser explicados con palabras, en los que el corazón comprende lo que la razón no alcanza. Uno de esos momentos, que guardaré en mi corazón eternamente fue el encuentro con el Papa León XIV en Madrid, acompañado por la familia de la Pastoral Universitaria de Murcia y más de un millón de fieles católicos. Fue un regalo del cielo. Iba al viaje con mucha ilusión y volví con más ilusión aún ante la vida y lleno de orgullo por haber recibido el don de la fe, y la gracia de ser católico.


Me sentí muy, muy pequeño, rodeado de tanta bondad y fui consciente de ser una pequeña partícula de algo muy, muy grande. El mensaje de luz, verdad, bondad, belleza, esperanza, alegría y fortaleza del Papa me ha dado plenitud y paz.


Siento una profunda gratitud a Dios, a nuestro Papa León XIV, a nuestro sacerdote Pedro y a todos mis amigos de la Pastoral Universitaria.


Vamos a alzar la mirada y a tejer redes, como nos ha pedido el Santo Padre. Con el ejemplo de Jesucristo y la ayuda del Espíritu Santo, contribuyamos con nuestros hilos al proyecto de Dios, aquí y ahora.

Encarna Esteban Bernabé, UMU - «¡También he visto a Dios en cada uno de ellos!»

No era la mejor fecha para ir a Madrid. Junio es un mes especialmente complicado para nosotros, los profesores universitarios, pero era ahora o nunca. León XIV visitaba nuestro país y, desde la Pastoral Universitaria de Murcia, se nos invitaba a acudir a ese encuentro. Desde hace ya bastantes años, la Pastoral es mi segunda casa; una pertenencia que imprime carácter e identidad en mí. Sabía que me arrepentiría si no iba. Gracias a Dios, allí estuve. Pero mi alegría no se debe al simple hecho de haber asistido, sino a que vivir el encuentro en primera persona, y no a través de las pantallas, ha sido una experiencia que difícilmente olvidaré. Hubo varios momentos en los que la presencia de Dios se hizo tan palpable que podríamos hablar de una auténtica epifanía. Sin embargo, lo que destaco de manera especial es haber podido compartir esta vivencia con mis compañeros de las tres universidades de Murcia. ¡También he visto a Dios en cada uno de ellos!


Hoy, cansada y con mil correos aún por contestar, doy gracias al Señor por este regalo, al tiempo que le pido que todo lo vivido dé frutos en nosotros, en nuestra Pastoral y en nuestra Universidad.


¡Alcemos la mirada!

María Dolores Abellán, UMU - «Se nos ha brindado la oportunidad de ser más comunidad, más familia...»

Presencia. Si tuviera que definir con una sola palabra la experiencia del encuentro con el Papa León XIV, sería presencia. En cierta ocasión, el Papa declaró, que uno de sus libros favoritos era “La práctica de la presencia de Dios”, escrito por el Hermano Lorenzo. Esa presencia es la que ha estado transmitiendo con su mirada, su sonrisa y sus gestos durante los encuentros que hemos vivido con el santo Padre. Siempre formará parte de mi vida el momento en que apareció en el encuentro para “Tejer redes”, como un hombre sencillo sin arrogancia ni gestos ensayados, mas con su sola presencia fue capaz de desencadenar una emoción sobrenatural y transmitirnos la certeza de sabernos sostenidos y afortunados de formar parte de su grey: en las buenas manos de un pastor bueno.


Al ponernos juntos en presencia del Papa, como Pastoral Universitaria, compartiendo la Eucaristía y la escucha de su mensaje, se nos ha brindado la oportunidad de ser más comunidad, más familia y más Iglesia y hemos vuelto con la certeza de que, juntos tenemos la fuerza y la misión de “ser presencia de Dios” en la universidad y en la vida pública, dando razón de Fe y testimonio de Esperanza, con humildad y vocación de servicio al prójimo. Gracias Santo Padre por derramar tanta sabiduría, tanta humildad y tanta presencia.

A. S. Román - «¿Quién me lo diría a mí, un alejado, que me reconciliaría con la Iglesia?»

“La vida es un lugar lleno de sorpresas. ¿Quién me diría que estaría en un viaje para ver al Papa con la Pastoral Universitaria? ¿Quién me diría que me lo pasaría bien y llenaría mi alma?


Los acontecimientos históricos son así, inesperados, les pasa al tiempo, como Jesús que entró en la historia. Me pregunto, entonces, ¿será esto un llamado de Jesús, un acontecimiento histórico de su vicario en la Tierra? No tendría sentido si no.


Por lo tanto, como en el Monte de las Bienaventuranzas o en los sermones del templo, estuvimos allí con el Maestro. ¿Quién me lo diría a mí, un alejado, que me reconciliaría con la Iglesia y que esto me haría tan feliz? Gracias”.

Alicia García Castillo - «Estábamos todos juntos en comunión, y parecía que la emoción no te cabía en el pecho»

Para mí fue mi primera vez con el Papa y no solo ha sido una revolución personal sino también para España y el mundo entero. Es una de las experiencias que nunca jamás  se olvidan en la vida. Mientras caminábamos a su encuentro, me invadió un sentimiento de alegría y gozo al ver tanta gente junta marchando hacia él. ¡No estamos solos! Estábamos todos juntos en comunión, ensanchando nuestros corazones y parecía que la emoción no te cabía en el pecho.


Hemos recibido muchos mensajes en esta visita y para mí, éste es el primero que recibí.


Nos ha recordado cuál es el norte de los católicos: la figura de Cristo, y el enfoque en el bien común que con tanta frecuencia olvidamos.  Nos invitó a salir de nuestra zona de confort; en una palabra, a movernos. Nos recordó nuestra llamada a ser misioneros y empujándonos a no tener miedo, a seguir adelante y a hacer presente a Cristo en nuestro entorno.


Vamos a hacer presente a Dios en cada momento de nuestra vida: en la calle, en el trabajo, en la familia... Ofrecernos a nosotros mismos sin esperar nada a cambio, uniendo a la gente con lazos de amor; es decir, vamos a “Tejer Redes” como nos dijo.


¡Vamos a por ello, Santo Padre! ¡Cuenta con nosotros! ¡La Iglesia está viva!

José Luis Villa, UMU - «“alzar la mirada” no se convierte en un ejercicio individual»

Soy una de las personas afortunadas que ha tenido la oportunidad de estar, en anteriores ocasiones, en actos presididos por San Juan Pablo II, S.S. Benedicto XVI y, en la actualidad, S.S. León XIV. En todas ellas, el gozo y la emoción han sido enormes. Lo importante en cada una de ellas no ha sido nunca la novedad del mensaje porque ninguno de ellos ha traído un mensaje nuevo. EL MENSAJE con mayúsculas ya existe y no es nuevo, simplemente es auténtico: la Buena Noticia del Reino de Dios, el mensaje de que la esencia de la vida, lo que nos hace auténticos, humanos, lo que nos guía y se presenta como motor de nuestra vida es el amor, un amor al estilo de Jesús de Nazaret, al estilo del Padre Bueno que nos ha amado primero e incondicionalmente. Y esa es la esencia del sentido de los encuentros con todos los papas que han visitado España y, por supuesto, del encuentro con el Papa León: confirmarnos en la fe en Dios, en la esperanza que nace de su promesa de salvación, en la llamada a amarle y a amar a los demás.


Dios no nos deja solos en el camino de la Vida y el Papa León nos da testimonio de ello. Su presencia entre nosotros nos recuerda la presencia misma de Dios en nuestra vida. Y para mi, en concreto, escuchar al Santo Padre León XIV decir, en la vigilia del sábado : “No tengáis miedo” -recordando esas palabras de San Juan Pablo II en 1982 en el Estadio Santiago Bernabéu en su primer encuentro con los jóvenes en España- es un dardo directo a mi corazón, un dardo lleno de impulso y energía que me lleva a no temer las dificultades que se presentan en el camino y luchar por superarlas porque, en realidad, es Dios mismo quien da sentido a todo y de quien nace todo; nosotros, somos sus brazos.


O escuchar en la homilía de la Misa de Cibeles, el domingo: “El Cristo que pasa por las calles en la custodia es el mismo que se identifica con los pobres, los abatidos, los que están solos y desamparados” es un toque de atención que me toca al corazón al recordar que Dios ha venido a dar esperanza a los pobres y oprimidos de este mundo y que ser su testigo me lleva a no darles la espalda.


Y las palabras del Santo Padre en el encuentro con representantes de la sociedad civil en el Movistar Arena: “Los invito entonces a ser hilos nuevos para tejer redes nuevas que armonicen todos los ámbitos de la vida, para entramar una sociedad renovada en donde el tiempo se impregne de eternidad, la cultura custodie la memoria y favorezca el diálogo, la educación promueva la búsqueda de la verdad con espíritu crítico, el arte despierte asombro y genere emociones nobles, la empresa reconozca la dignidad de la persona y el trabajo siga siendo motor de esperanza” es una llamada directa, como docente, a contribuir a la construcción de una sociedad más justa y más humana, germen de esa magnífica humanidad que no ha de verse como una ilusión sino como una realidad que día a día estoy llamado a construir desde mi ejercicio profesional.


Por todo ello, para mi, después de esta experiencia de fe, “alzar la mirada” no se convierte en un ejercicio individual -que también, desde ese sentido de trascendencia propio de todo ser humano como individuo- sino en un ejercicio que también es comunitario -en el seno de la Iglesia que está llamada, en su misión, a llevar la Buena Noticia al mundo entero para, así, contribuir al desarrollo de un humanidad en la que todos seamos hermano-.  Gracias a la Pastoral Universitaria y, en particular, al P. Pedro García, por brindarnos esta oportunidad.


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