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Camino de San Juan de La Cruz

Me llamo María y soy una maestra murciana con la mitad de mi familia en Caravaca de la Cruz. Me gustan mucho las tradiciones, todo lo que es nuestro patrimonio. Seguramente por eso me ha fascinado tanto la aventura en la que me he sumergido al final de este verano: hacer alrededor de 160 km con sendas tanto lisas como escarpadas, salir de madrugada, dormir a veces en cama hinchable…pero todo eso en un marco incomparable como es el Noroeste murciano, la Sierra del Segura (Albacete) y la Sierra de Segura (Jaén).


El Camino de San Juan de la Cruz es un Camino único, que bien podría ser considerado un camino alternativo al Camino de Santiago para el Sur. Consta de seis etapas, aunque nosotros por facilitar un poco, hemos añadido una etapa intermedia (la etapa de Nerpio a Pedro Andrés). Las etapas oficiales entonces serían: Caravaca- El Sabinar, El Sabinar- Nerpio, Nerpio- Santiago de la Espada, Santiago de la Espada- Pontones, Pontones-Hornos y Hornos-Beas de Segura. Hay que señalar que el trazado del Camino está en trámite de mejora por parte de los ayuntamientos implicados, pues es un proyecto aún bastante reciente.


San Juan de la Cruz visitó Caravaca de la Cruz siete veces, lugar al que venía para confesar a las Madres Carmelitas Descalzas al convento fundado por Santa Teresa de Jesús situado en la misma ciudad, así como para fundar él mismo el convento de los frailes descalzos.


Este Camino de alrededor de 160 km nació en 2016, pero cada año va ganando en profundidad y se va definiendo mejor. Junto a la experiencia carmelita de adentrarse en la espiritualidad y experiencia de San Juan de la Cruz, hay una inmersión directa en unas tierras y una historia especial, gentes que vivieron allí y que están todas unidas por un pasado común. Sí, hasta 1833 todos estos pueblos ahora de tres comunidades autónomas (Beas de Segura, Hornos, Pontones y Santiago de la Espada, de Jaén, Andalucía; Pedro Andrés y Covaroca -Nerpio-, en Albacete, Castilla La Mancha; y El Sabinar -Moratalla- y Caravaca de la Cruz de la Región de Murcia) formaban parte de la Encomienda de Santiago, perteneciente al Reino de Murcia, así como a la archidiócesis de Cartagena. Pueblos hermanos que tienen una aspiración histórica de volver a ser una única provincia, la provincia de la Sierra de Segura (sentimiento que comparten otros pueblos de estas mismas comarcas cercanos a los que pasamos caminando). Además, potenciar este Camino supone un impulso a estos pueblos marcados por la migración, la expropiación de tierras y la despoblación.


Yendo ahora a lo que supuso para mí realizar por primera vez este Camino, digamos que me era ya cercano, porque lo habían hecho varios familiares míos anteriormente, pero yo no me había animado ni atrevido a partes iguales hasta ahora. Este año quería ver si lo conseguía, como un reto personal y para hacerlo con los tres andariegos de mi familia que participaban en esta ocasión.


Desde el primer momento las palabras del Padre Pascual (carmelita descalzo encargado del Camino) me han fascinado, aunque no he entendido todo. No obstante, me he dado cuenta de que muchos de los conceptos que él nos iba explicando o proponiendo eran los mismos que yo conocía con otros nombres, por lo que al final no me ha sido tan ajeno.


El lema de este año ha sido "El alma enamorada" y así cada día hemos reflexionado sobre un aspecto de esta: el todo y la nada, la noche, la conciencia, la esperanza, la pobreza, no quedarse en "meajas", el camino y la "soledad sabrosa". Lo que el santo me dice entonces para mi vida, por ejemplo, es: respecto a no quedarme en meajas, aspirar a cosas grandes, a cumplir sueños grandes; con la pobreza, vivir en lo esencial, intentar no quedarme en la superfluo; o, en relación con la soledad, entendida como desapego, no apegarme a las cosas o a las personas, ser una persona independiente.


Uno de los momentos más bonitos para mí han sido las noches en las que el amanecer aún no había llegado y comenzábamos a caminar. Uno de esos, días me vinieron varios pensamientos, que pueden parecer antónimos, pero al final se unen: en nuestra vida, como en la propia vida de Jesús, se unen lo humano y lo divino, la noche y la resurrección, por eso el alba es el preludio de todo lo que está por venir y que me ha dicho una vez más que hay que seguir adelante, no importa el miedo o incertidumbre que tengamos.


Por otro lado, disfrutar de la naturaleza ha sido simplemente espectacular. El poder unir las palabras de San Juan con cada paisaje, árbol, amanecer, arroyo, la historia de nuestras tierras... Ha sido una contemplación continua y una paz de la que me ha costado salir.


Además, hemos sido un grupo no muy grande, lo que nos ha hecho hablar y disfrutar mucho juntos. Añadido a esto, hemos tenido algunas personitas importantes que han marcado también nuestro Camino de distintas maneras: Don Victoriano, sacerdote enamorado de la vida, de su tierra y de la justicia social, con una gran sabiduría, de Hornos, uno más del Camino, aunque no camine; o la Hna. Carmen, misionera carmelita de Santiago de la Espada, también a nuestra disposición, encantadora.


Sin duda, este Camino ha sido un regalo para el corazón y la mente (no tanto para las piernas), que recomiendo a todos los valientes que puedan. El año que viene lo haremos en sentido inverso, para visitar Caravaca por su año jubilar.


Como apunte curioso, cabe destacar también que el santo de Fontiveros (Ávila) no recorrió sólo los senderos que ahora nosotros rememoramos, sino que dicen que sólo en Andalucía anduvo alrededor de 20.000 km, llegando incluso hasta Lisboa. Ya están planificadas las ampliaciones del Camino de San Juan de la Cruz hasta Lisboa, así que, para futuros años, tenemos nuevas aventuras.


Para más información: https://caminodesanjuandelacruz.org/ @zurivicen

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